Actualidad

Debe ser muy duro hacer campaña, a punta de mentiras y especulaciones.

Debe ser muy duro hacer política a punta de miedo y que el miedo no se cumpla, es más, ya perdimos el miedo.

Debe ser muy duro pronosticar un dólar a 10 mil pesos… y verlo hoy por debajo de los 4 mil pesos.

Debe ser muy duro decir que Colombia se convertiría en Venezuela y ver que, pese a las tensiones, el país sigue adelante en su propia agenda.

Debe ser muy duro haberle dicho a la población que se vendría una serie de expropiaciones… y que, a la fecha, no se haya hecho ni una sola y, por el contrario, el Estado ha gestionado más de 700 mil hectáreas para acceso campesino, impactando más de 2,5 millones de hectáreas en procesos agrarios.

Debe ser muy duro decir que el campo se iba a acabar… y ver que solo el aguacate hass crece a doble dígito, con exportaciones por 375 millones de dólares, siendo Antioquia la que aporta casi el 50 % de la producción.

Debe ser muy duro anunciar que Colombia se quedaría sin turistas… y ver que el país rompió récord con más de 6 millones de visitantes por año.

Debe ser muy duro vaticinar un desastre económico… mientras las exportaciones siguen creciendo y el país supera los 50 mil millones de dólares en ventas externas.

Debe ser muy duro anunciar el apocalipsis todos los días… pero en realidad, es solo un libreto.

Y en Antioquia, la cosa es aún más dura: el par de pelmazos de alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia (que a la fecha, poco han hecho) solo repiten como loros: Antioquia, muro de contención contra el comunismo.

¿Cuál comunismo?
, con las cifras de inversión extranjera y con los centros comerciales a reventar, y  las ventas de los comerciantes del Hueco por las nubes, pero públicamente no lo reconocen.

¿Cuál comunismo?, ¿El de un país que bate récord en turismo?, ¿El de una economía que sigue exportando más?, ¿El de un sector agrícola que crece y abre mercados internacionales?

Gobernar no es repetir miedos. Gobernar es mostrar resultados y en Antioquia solo tienen para mostrar una vaca fallida y un atraco, perdón, una tasa de seguridad, que por cierto no la ha mejorado.