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Jorge Rivas, un hombre conciliador

Después de 2 gobiernos de choque, irracionales y marcados por la confrontación, a Rionegro llegó un gobernante de transición. Ese es hoy el caso del municipio, donde durante ocho años se intentó implementar un sistema de transporte local bajo la política del garrote. Como si fuera un pulso al estilo EE. UU. – Irán, creyeron que por tener el lapicero y el poder podían hacer lo que les diera la gana. Pues no. Las denominadas “minorías ruidosas” nos opusimos a esas ideas de corte autoritario y, oh sorpresa, el gobierno se les marchitó y no lo lograron.

 

También desaparecieron o se marchitaron esos funcionarios envalentonados, amparados por el establecimiento, que se levantaban como cobras a escupir veneno y a prometer demandas, hoy ni la cara se les ve. Pasaron de la amenaza al silencio, como avestruces con la cabeza bajo tierra.

 

En enero del 2024 llegó al gobierno un hombre de la misma línea de sus antecesores, pero con un tono distinto: más conciliador, más humano, más cercano. Y, como reza el dicho, “con babitas y dulzura”, logró poner a andar el sistema de transporte, que sus antecesores no pudieron.

Ese es un punto que hay que reconocerle al alcalde Jorge Rivas, así sus antecesores saquen pecho diciendo que ellos diseñaron el sistema. Esto es como los emprendimientos: las ideas las tiene cualquiera, pero hacerlas andar es el verdadero reto y ese reto lo logró el actual alcalde sin paros, protestas, ni tanta alaraca. Y aunque falta, el sistema ya está en sus inicios, ya los buses están marcados, los transportadores alineados y lo más importantes, los usuarios, sin contratiempos.

 

Este texto se escribe a más de 2 años del actual gobierno y sabiendo que la flamante terminal, la que decían que funcionaría antes de enero del 2024, aún no entra en funcionamiento. Además, poco se sabe sobre cómo va a operar o si lograrán un consenso con los transportadores, pero ese es otro tema ya para una segunda etapa, por ello había que mencionar, que la primera etapa va en marcha, lo que surja en el camino, aún está por verse.

 

Reiteramos el reconocimiento y tono conciliador del alcalde Jorge Rivas, sinceramente si es como decían las abuelas: “el tono y las formas” transforman el mundo, aunque también hay que decirlo, nos hacen falta esas protestas, esas que la adrenalina brotaba por todos los poros.