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Gustavo García Pineda: territorio, comunidad y convicción

Hijo de campesinos, orgulloso de su origen y de la tierra que lo formó, Gustavo García Pineda es de esos liderazgos que no se explican desde el escritorio, sino desde la calle, la vereda y la organización social. Su trayectoria política y social está profundamente ligada a las luchas por la autonomía territorial, la defensa de lo público y la convicción de que el desarrollo no puede imponerse desde arriba ni concentrarse en pocos.

Uno de los escenarios donde más claramente ha marcado postura es en el debate alrededor de la figura de provincia como esquema asociativo en el Oriente antioqueño. Desde sus inicios, García fue parte activa de la discusión que buscó darle sentido y nombre a esa figura, evitando que se redujera a un rótulo funcional o impuesto. En ese momento, la apuesta era clara: que la provincia representará el agua, los bosques, el turismo y, sobre todo, la participación activa del movimiento social que la impulsó.

No fue una discusión menor. Vino luego una disputa política e institucional para democratizar su gobernanza. Allí, García acompañó la exigencia de que no solo los alcaldes, sino también los concejales, tuvieran asiento en la junta provincial, cambio que se materializó con la modificación de la Ordenanza 068 de 2017 a través de la 025 del mismo año. Para él, la provincia debía ser un espacio vivo, con representación real del territorio, no una estructura vacía copada por estamentos institucionales desconectados de la gente.

Hoy, Gustavo García es una de las voces más críticas frente a lo que considera la captura institucional de la provincia, un proceso que marginó a las organizaciones sociales que la gestaron. Por eso acompañó y respaldó la construcción de un proyecto de ley que busca darle mayor fuerza jurídica a esta figura, garantizar mecanismos claros de financiación, permitir la participación directa de las organizaciones en la junta provincial y prohibir prácticas como la reelección indefinida de sus directivos.

Aun así, reconoce que la provincia conserva legitimidad social, precisamente porque nació desde la comunidad y demostró que es posible asociarse sin perder autonomía. Una experiencia que, a su juicio, contrasta con el modelo de área metropolitana, al que señala como centralista y concentrador del poder en el municipio núcleo.

Su discurso va más allá de una figura administrativa. García insiste en que Antioquia debe avanzar de manera decidida hacia la autonomía territorial y cumplir, de una vez por todas, la promesa de la descentralización. Defiende la educación pública, el derecho a la ciudad y cuestiona a una clase política que, según él, ha gobernado de espaldas a la mayoría, usando los cargos como trincheras y no como herramientas de transformación.

Con pasado de líder estudiantil, concejal, candidato a la Asamblea Departamental y ponente de la política pública de gestión comunitaria del agua, Gustavo García encarna un perfil político coherente con sus causas. En redes y en la calle se muestra igual: promotor de la provincia, defensor de lo público, animalista, runner y convencido de que las transformaciones no se logran desde la pasividad, sino desde la movilización, la conversación, la academia y la organización social.

En tiempos de gobiernos locales adversos y de debates estructurales aún pendientes, García sigue apostándole a mantener vivos esos espacios donde la ciudadanía no solo opina, sino que decide. Porque, para él, la historia no se hereda: se disputa. Muestra clara de ello fue su postura firme en el movimiento NO AL AMO, que por segunda vez sepultó la constitución de un Área Metropolitana del Oriente concebida de manera impuesta y forzada, sin la debida socialización, sin consenso y sin la aprobación de quienes realmente deciden: las comunidades en su mayoría, y no apenas el 5 % del censo electoral.

García Pineda es un de los candidatos con estructura comprobada, hace parte del equipo del senador León Fredy Muñoz y del diputado antioqueño, Juanda David Muñoz Quintero “Juancho”.