El nuevo gobierno, la oposición y el derecho a la información en Colombia


Por: Azael Carvajal
azcarma@yahoo.com 

El domingo 17 de junio de 2018, Colombia vivió un acontecimiento político de enorme trascendencia en toda su historia: fue el proceso de elección del nuevo presidente de la república para el periodo 2018-2022. Son muchas las razones y los aspectos para destacar el significado de este acontecimiento. Empecemos por el orden público, porque antes teníamos amenazas y siempre había hechos que lamentar como la muerte de hombres de la fuerza pública, asalto a poblaciones en la fechas previas para atemorizar a los pobladores, apoderamiento de los documentos de la registraduría para impedir la realización de las elecciones. Por fortuna esta vez, la situación, en general, fue de tranquilidad.

Desde el punto de vista político, aunque se mantiene un alto porcentaje de abstencionismo, puede decirse que se aumentó la votación.  El presidente electo, IVÁN DUQUE MÁRQUEZ, con más de diez millones de votos a su favor, tiene un mandato claro para gobernar. Pero al mismo tiempo, el otro candidato, GUSTAVO PETRO, con más de ocho millones de votos, también representa la expresión de un gran número de electores que le brindaron apoyo a su proyecto de gobierno y que con su curul en el senado de la república, como garante y contrapeso de la oposición democrática, tendrá una misión que también tiene su enorme importancia. Es, además, un gran paso hacia la consolidación de una democracia que, como la nuestra, ha sufrido muchos momentos violentos pero se encamina hacia la no violencia y a ser una auténtica democracia deliberativa, donde sean los argumentos, la fuerza que permita adelantar todos los debates que sean necesarios para buscar puntos de cercanía o al menos, aquel que cuente con mayores soportes frente a las otras opciones.

En el campo periodístico, tenemos que celebrar que el nuevo mandatario anuncie y que luego haga realidad la indemnización a las víctimas de la violencia, entre ellos, muchos periodistas que han tenido que dejar de ejercer su profesión, o cambiar de actividad, o desplazarse de sus lugares donde siempre han vivido y otros que murieron y dejaron solas y desamparadas a sus familias.

Ojalá se le dé un impulso decisivo a la Unidad de Víctimas y que el Comité Nacional de Impulso, que este año no se ha reunido una vez, reactive su trabajo y trace un derrotero claro y concreto, con un cronograma que le permita actualizarse porque es mucho el tiempo en que ha paralizado todo su quehacer.

Y respecto a la parte de la normatividad, que se retome el proyecto de ley para integrar las dependencias encargadas del manejo de las telecomunicaciones, y que tanto en lo relacionado con la radio como con la televisión, y en general, sobre los demás tópicos, se convoque a debates, bien organizados, con la participación de quienes sean competentes en cada campo y que se recojan las recomendaciones para que, finalmente, haya iniciativas que incluyan los mejores aportes para tener, asimismo, las mejores y más progresistas leyes en un vasto campo que requiere de grandes reformas para proyectar y posibilitar los grandes cambios que necesitamos ahora y de los que se avecinan desde ahora.

En fin, que el nuevo gobierno esté abierto a todo el mundo. Que convoque, estimule y mantenga la participación de las organizaciones sociales, civiles, comunitarias y, en general, de la sociedad, para que entre todos, discutamos los asuntos que nos conciernen y también entre todos, busquemos las mejores alternativas. Si se procede de esta manera, uno de los grandes ideales de la sociedad de la información tendrá eficacia en Colombia y abrirá grandes caminos para el desarrollo presente y para un futuro cada vez más satisfactorio para todas las personas que anhelamos un país en permanente crecimiento y en paz para el bien de todos.

Nos queda pendiente un examen detenido del estatuto de la oposición, cuya iniciativa ya es ley de la república.

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