Firmas, movimientos y partidos políticos

Por GermánZapata Vergara
Administrador público
Especialista en Gerencia de proyectos
@GERMANZAPATAV1
gzdistribuciones@gmail.com 

Las elecciones son el mecanismo en el que, por intermedio de los partidos políticos, los ciudadanos podemos elegir por votación a quienes nos van a representar, defender, y administrar los recursos de nuestros impuestos. La conformación de grupos significativos de ciudadanos, es otra herramienta electoral diseñada para candidatos que no encuentran el aval de un partido político, o no se sienten identificados con los partidos ya existentes.

Esta herramienta se da por la decadencia en gran parte de los partidos políticos, y el permanente escándalo que vincula a los miembros que los conforman; lo normal es que los partidos políticos sean ejemplo al seleccionar sus militantes, pero no lo son; por eso aparece la movilización ciudadana para recoger firmas y elegir sus representantes por fuera de los partidos políticos.

Pero hay algo peor, parece que el remedio es peor que la enfermedad, el candidato que salga a recoger firmas, debe quedarse en su aspiración por firmas, y quien se identifique plenamente con un partido, que aspiren por ese partido, pero estamos viendo casos donde muchos salen a recoger firmas y al final se avalan por los partidos.

El propósito de las firmas es para quien no tiene un partido político que los identifique, pero estamos abusando; el mecanismo representa costos para el estado, por lo que debería implementarse un mecanismo más riguroso de seriedad y responsabilidad para quienes hacen uso de ellas. La recolección de firmas no es para líderes de políticos cuestionados, con capacidad de movilizar recursos, algunos de ellos con cargos anteriores en el ejecutivo, por parte de los partidos políticos.

Tampoco hay reglas claras para quien avala esos movimientos que es el ciudadano con su firma; se puede evidenciar una burla a las reglas de juego, el ciudadano puede firmar por varios candidatos, o por todos a la vez, y a la hora de votar no hacerlo por ninguno ó votar por un candidato de un partido con personería jurídica, por lo que es claro el poco sentido común de la ideología, la militancia, la configuración de los partidos y por supuesto esos mismos movimientos.

Corresponde al estado regular, al ciudadano asumir responsabilidad electoral, y a los partidos políticos hacer una verdadera selección de quienes sean avalados, para no caer en el juego de quienes sacan provecho de los mecanismos que brinda la democracia, ya que muchos lo hacen por sumar un guarismo para luego negociar cargos burocráticos, u otro tipo de cuestionadas prácticas que terminan siendo una más de corrupción.

En conclusión, aspirar por firmas era según la constitución política, el principio de la ampliación de la democracia participativa, pero se perdió el sentido original, las propuestas son iguales o muy parecidas a las de los partidos políticos, lo que salta a la vista que algunos candidatos por firmas, anticipan sus campañas como estrategia para ganar votos en unos casos y visibilizarse estratégica en notros.

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