El papel de los jóvenes en la toma de decisiones


Por: Nelsón Carmona Lopera
@nelsoncarmonal

En ocasiones hablar de juventud y política, parece una mezcla no compatible. Lo anterior, por cuanto sigue existiendo una estigmatización de muchos jóvenes frente al que hacer de lo público, en virtud de las habituales noticias que nos encontramos en los medios de comunicación sobre corrupción, sobre el actuar de los dirigentes, los escándalos de sus vidas personales y profesionales, y la poca o nula concreción de sus propuestas una vez son elegidos para gobernar, lo que se traduce en una desmotivación inmensa de los jóvenes, y con ello una alta predisposición a participar en la vida pública, dejando a un lado los canales e instrumentos institucionales diseñados a tal efecto.

Según las cifras del Departamento Nacional de Estadística (Dane), la población joven de Colombia (edades entre los 14 y los 28 años) es de 12.757.040 personas: 6.242.436 mujeres y 6.514.604 hombres. Un dato sumamente interesante, si se tiene en cuenta que el Censo del año pasado fue de 35.501.580 ciudadanos aptos para votar.

Para el caso de La Ceja se estima de acuerdo al Anuario Estadístico de Antioquia que pueden existir unos 14.529 jóvenes entre 14 y 28 años de alrededor de 53.993 habitantes. Y muy seguramente con el censo realizado este año, la cifra de aumentará.

También es cierto, que la juventud tiene multiplicidad de formas para conectarse con la sociedad, la gran mayoría lo hacen desde sus realidades, principalmente en aspectos académicos, culturales, deportivos, musicales, donde muchas veces esas áreas se convierten en una forma de gritarle al mundo que existen y que desean ser escuchados.

Soy un convencido que los jóvenes cejeños, tienen un talento impresionante. Los últimos años nos han mostrado una evolución de movimientos e iniciativas juveniles que trabajan por las comunidades, como los son la Plataforma de Juventud, corporaciones culturales, barrismo social, deportistas, músicos, etc., claros ejemplos  de una juventud educada y preparada como la nuestra.

Estos jóvenes, demuestran todos los días su voluntad de aportar al bienestar de la comunidad, su inmensa capacidad de convertir las adversidades en motivaciones, y es hacia allá donde quiero dejar la reflexión, y es que no podemos bajar la guardia, debemos seguir creyendo en ellos, en su talento, en sus capacidades, teniendo claro que el futuro depende de lo que se haga ahora, por ende, los jóvenes deben ser tenidos en cuenta en el presente para la toma de decisiones, y es allí donde hay que invertir recursos de todo tipo, generando más espacios de inclusión, mejorando sus condiciones de vida, pasar de oírlos a escucharlos verdaderamente, y concretando en realidades lo que anhelan, si es que queremos recuperar su confianza.

Pero acá también el llamado de atención a los jóvenes, a que entendamos y comprendamos que los sueños no vienen solos y no caen de cielo, hay que ir con toda a buscarlos, con disciplina, gallardía, empeño y perseverancia, pues también deben poner de su parte para lograrlo. Debemos pasar de la crítica de la esquina del barrio, de la red social, a la construcción real de lo que sueñan para sus comunidades, para el futuro de sus familias.

Si tantas veces se han anhelado proyectos para sus comunidades y aún no se concretan, pues hay dos caminos, ser pasivos y no hacer nada o ser proactivos para lograrlos, pues si se intenta el mismo método que no ha funcionado el resultado será el mismo, pero si pasamos de la crítica a la acciones y construcción de las metas, estoy seguro el resultado va a ser diferente.

Los jóvenes deben luchar por espacios de participación y los funcionarios públicos deben entender que para lograr avances en la sociedad debe mirarse a los jóvenes no de una manera negativa como en ocasiones se les percibe, sino como una ventana inmensa de oportunidades para transformar la sociedad.

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