¿Qué pasó en el oriente en el plebiscito?

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Por: Oscar Castaño Valencia. Oriéntese

De los veintitrés municipios que conforman la Región del Oriente Antioqueño, veintidós votaron en el plebiscito que refrendaba los Acuerdos de la Habana, por el NO. Y solo uno, Alejandría, votó mayoritariamente por el SÍ, lo que nos obliga a preguntarnos los porqué de los resultados negativos en un Territorio que fue víctima de todos los actores de la guerra, que sufrió el horror y el dolor de la confrontación, en la que hubo un desplazamiento enorme que dejó veredas, corregimientos y pueblos en la más absoluta desolación, donde la muerte destrozó miles de familias, un Territorio en el que pueblos enteros fueron destruidos.

Sin embargo, los diferentes municipios que conforman el Territorio del Oriente Antioqueño son, tal vez, de los que más han recibido dineros del Estado para reparar a las víctimas. No solo de forma individual, sino que se adelantan varios ejercicios de reparación colectiva, como por ejemplo la vía Granada-San Carlos. Se realizó un Laboratorio de Paz, con recursos de la Comunidad Económica Europea. Existen cientos de Organizaciones Sociales, de todo tipo, que canalizan inversión para el “fortalecimiento comunitario”, dineros no solo públicos, sino privados, que a juzgar por los resultados en el plebiscito, solo han servido para engordar burocracias y una lamentable “danza de chalecos” con muy pocos resultados reales para las comunidades y para la Región.

Una Región que le ha mirado los ojos a la muerte de frente y conoce el desastre de la guerra, debe tener una explicación para haber dicho No mayoritariamente a la refrendación de los acuerdos con las FARC y a la “construcción de una paz estable y duradera” y ese análisis es el que intentaremos hacer, para que juntos reflexionemos en torno a nuestra Región y su futuro. También para que hagamos una lectura de las responsabilidades de un voto que, muy seguramente, tendrá consecuencias políticas y económicas para la Región. Sobretodo en lo que tiene que ver con las posibilidades de interlocución frente al Gobierno Nacional y los proyectos de infraestructura que se proyectan para el Territorio:

LAS FARC:
Es cierto e innegable que las FARC causaron enormes daños a muchos municipios del Oriente Antioqueño y que siguen vivos en el recuerdo colectivo. Las tomas a varios municipios y su destrucción no podrán borrarse fácilmente; comó no recordar las dos tomas a Nariño y las imágenes nefastas del carro bomba y la destrucción que causó. La destrucción de la Alcaldía de San Luis y varias casas aledañas, donde murió el Personero Mauricio Tello y la funcionaria de la Umata Irma, quien, además, estaba embarazada. Comó olvidar la toma a Granada y las destrucción de varias cuadras a la redonda del Comando de la Policía y que inmortalizará Jesús Abad Colorado con sus fotografías, toma que además aceleró la ruptura de los diálogos del Caguán, en la Presidencia de Andrés Pastrana. Nunca se borrarán las tomas a Argelia, San Carlos, San Francisco o la zozobra permanente en San Rafael, Guatapé, El Peñol, Concepción, Alejandría, Sonsón, La Unión, Cocorná, Abejorral. Como silenciar las ejecuciones a policías y civiles, el reclutamiento forzado, el desplazamiento. No, eso no se puede olvidar, ni se olvidará nunca en el Oriente Antioqueño. Nunca olvidaremos los secuestros masivos de Alcaldes, algunos de los cuales vivieron hasta en cuatro oportunidades esa pesadilla y el atraso que produjo, al final del siglo pasado y principios de este, la zozobra administrativa en casi todos los municipios de la Región, sobretodo los más periféricos.

Esto para no hablar sino de las FARC, organización que ha negociado unos acuerdos durante los últimos cuatro años y que se refrendaban en el plebiscito, porque el Oriente sufrió y mucho también con los grupos paramilitares, el ELN, los falsos positivos del éjercito Nacional y las alianzas “non santas” de policía y éjercito con las AUC y ACMM.

La pregunta necesaria es: ¿Quiere una Región que vivió ese infierno, que se repita?, y la respuesta generalizada es NO, entonces que pasó?:

LOS ALCALDES:
Para decir la verdad, Ni los alcaldes, ni sus equipos de trabajo, salvo dos o tres casos excepcionales, hicieron pedagogía sobre los acuerdos y su importancia para la Región y mucho menos hicieron un compromiso público e inequívoco para votar por el SÍ, muy por el contrario y esos sí de forma muy notoria y hasta mediática, alcaldes como el de Rionegro, Andrés Julián Rendón, enarbolaron las banderas del NO y sus mentiras.

Recordamos que Omar Gómez, Alcalde de Granada, propuso una proclama pública por la paz que sería leída en Marinilla ante el Ministro de Ambiente, en su reciente visita a ese municipio, sin embargo esta se frustró porque el Alcalde encargado de leerla, precisamente el anfitrión de ese evento, Edgar Augusto Villegas, se negó a hacerlo.

LA IGLESIA:
Sobre la Iglesia si que hay tela para cortar. Por un lado el Obispo, que conoce muy bien los estragos de la guerra porque fue testigo de ellos en el Chocó, en una reunión a la que asistieron unos seis alcaldes expresó la necesidad de apoyar el SÍ en el plebiscito, pero la mayoría de sus sacerdotes no recibieron el mensaje o no le hicieron caso y más bien se dejaron contagiar por los mensajes engañosos del futuro “Castro-Chavismo” en la Región y en el país y abiertamente invitaron a sus rebaños a votar por el NO o a abstenerse en esa decisión histórica “porque la familia estaba en riesgo”.

Caso aparte y muy cuestionable fue la posición facilista asumida por una de sus “sucursales sociales”, como es Prodepaz, una entidad que recibe ayuda de cooperación, pública y privada, sobretodo de inversión social de las generadoras de energía, para hacer en el Territorio y que a diario publica fotos en sus redes sociales mostrando su maravilloso trabajo de fortalecimiento comunitario a favor de la paz y el desarrollo.

Siendo muy conservadores, podríamos asegurar que Prodepaz ha recibido en sus quince años de trabajo unos cincuenta mil millones de pesos, provenientes fundamentalmente de compensación social, de inversión estatal y cooperación internacional, que no se compadecen con los resultados reales para el Territorio y sus gentes. Ni, mucho menos, con el lacónico comunicado escrito por su Director un día después del resultado del plebiscito que dice:

 Teniendo claro el resultado final del Plebiscito, y la voluntad manifiesta por parte de los diferentes sectores vinculados a este acontecimiento nacional, quienes han expresado el interés de seguir encontrando los mecanismos para que en este país y en este momento coyuntural no nos distancien nuestras diferencias y más bien nos unan los puntos de encuentro, para que podamos habitar un país capaz de reconciliarse y edificar su proyecto social; nosotros reafirmamos nuestra vocación de seguir trabajando por la construcción de un territorio en paz”.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Los Medios de Comunicación, generadores de opinión en la Región, no asumimos un verdadero compromiso con la historia y con la posibilidad de futuro para el Territorio. Nosotros debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde por silenciarnos o pasar de agache frente al reto que teníamos en perspectiva y que se trataba, ni más, ni menos, de la terminación de la guerra con las FARC y la construcción de una paz estable y duradera.

Sin embargo, no todo está perdido. En Alejandría ganó el SI y por lo tanto quedó, políticamente hablando, como interlocutor legítimo de la Región con el Gobierno Nacional. Cornare se jugó públicamente por avalar los acuerdos y también queda en una muy buena posición de interlocución y por supuesto que hay que reconocer a los alcaldes que se la jugaron, sin cartas bajo la mesa, sin medias tintas, abiertamente y las ONG´s que también lo hicieron, no de otra manera se podrían explicar los 62.519 votos por el SÍ.

ELEMENTOS FINALES PARA LA REFLEXIÓN
De las 433.501 personas aptas para votar en el Oriente Antioqueño, lo hicieron 205.600, es decir un 47% y de esas 127.482 por el NO, que representan un 25% del censo electoral y un 12%, aproximadamente, de la totalidad de la población en la Región.

Es necesario preguntarse, teniendo en cuenta las cifras que acabamos de plantear, si verdaderamente el NO representa al Oriente Antioqueño?

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